Ensalada de Uvas y Pepino

Ensalada de UvasEl otro día se me antojó comer algo fresco y me surgió la idea de hacer una ensalada de uvas y pepino y probar con un aderezo nuevo. El aderezo quedó espectacular, queda bien con muchas ensaladas, no solamente esta. Se me ocurrió ponerle el queso de cabra en el aderezo para que quedara más cremoso. Y la ensalada fue un éxito con chicos y grandes. Es una ensalada dulce, porque las uvas que están en temporada están muy dulces. Combinando uvas rojas con los pepinos le damos más color y eso la hace más atractiva a la vista. Continue reading “Ensalada de Uvas y Pepino”

Coles de Bruselas Rostizadas con Peras

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Investigando un poco acerca de alimentos que nos ayudan a estar sanos, me encontré con que las crucíferas (brócoli, coliflor, coles de bruselas) tiene fitoquímicos que ayudan a prevenir el cancer. Así que con más gusto ahora las consumo. En particular el sabor de las coles de bruselas rostizadas me encanta y las he preparado con tocino, otras veces solas con vinagreta agridulce y también con peras que es de mis favoritas.

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Risotto de Calabaza con Pistaches

Tenía dos semanas con una calabaza de Castilla en mi despensa, saboreándome todo lo que podía preparar con ella. Primero pensé en hacer calabaza en tacha, pero todavía tengo 4 kilos encima que no he bajado de mi embarazo, así que decidí ahorrarme las calorías y buscar otro platillo. Después pensé en una crema de calabaza con pepitas enchiladas y esa idea sigue presente, pero hace no mucho descongelé un poco que sobró de la última vez que la preparé, así que no me urge volver a comerla, probablemente la próxima semana o la siguiente.

Me encontré recetas para preparar ensalada con calabaza a la parrilla y queso roquefort, pay de queso con calabaza, flan de calabaza y panqués de manzana con calabaza. Y todo suena delicioso, pero no era lo que estaba buscando en esta ocasión.

Uno de los platillos que más me gusta cocinar y comer es el risotto. Desde que lo probé por primera vez me enloquecí con el y compré cada libro de risotto que me encontraba, hasta que tuve 5 diferentes y me di cuenta que la base de todos los risottos es la misma.  Y la belleza de este plato es que lo podemos hacer a nuestro gusto, con los ingredientes que tengamos a la mano. Así que decidí hacer un risotto de calabaza.

Comencé por rostizar la calabaza, pero si encuentras puré de calabaza sin condimentar en lata, te puede servir perfecto para esta receta.

Partimos la calabaza a la mitad y se le retiran las pepitas con una cuchara, después de parte en trozos grandes y se acomodan en una charola para hornear. Rociamos con un poco de aceite de oliva, sal y pimienta y se rostiza en el horno por una hora.

Se deja enfriar un poco la calabaza y cuando esté manejable sacamos la pulpa con la ayuda de una cuchara, dejando solamente la cáscara. Utilicé parte de la pulpa para este risotto y el resto la puse en una bolsa resellable y la metí al congelador para utilizarla en el futuro.

Se derrite un poco de mantequilla en una olla con el fondo grueso, que son las mejores para preparar risotto. Salteamos la cebolla hasta que esté transparente, este es un paso muy sencillo, tanto, que me distraje y se me doró la cebolla, pero no afectó al final porque la calabaza tiene un intenso color amarillo que lo disfrazó.

Agregamos el arroz arborio y se integra con la cebolla y la mantequilla. Cada grano de arroz debe de estar cubierto con un poco de la mantequilla y al minuto de que está en al olla aparece un punto blanco en el centro del arroz. Este es el momento de agregar vino blanco y con una pala de madera remover lo que se haya pegado al fondo de la olla.

Añadimos la pulpa de la calabaza de castilla al arroz.

Se pica un poco de salvia fresca y se agrega también a la olla.

Agregamos el caldo de verduras o de pollo o el agua, de cucharón en cucharón, moviendo suavemente pero de manera constante para que el arroz vaya soltando el almidón. Continuamos agregando caldo y moviendo hasta que el arroz quede al dente, es decir, un poco firme pero sin que se pegue a los dientes. Sazonamos con sal y pimienta.

Tostamos los pistaches y los picamos ligeramente. Finalmente agregamos la mitad de estos pistaches a la olla junto con el queso parmesano rallado, un poco más de mantequilla y un poco más de caldo.

Lo pasamos a un platón de servir y lo decoramos con los pistaches restantes.

Risotto de Calabaza con Pistaches

6 porciones

Ingredientes:

2 tazas de pulpa de calabaza, de una calabaza rostizada
2 cucharadas de aceite de oliva
4 cucharadas de mantequilla sin sal
1/2 cebolla mediana, picada finamente
2 tazas de arroz arborio
1/2 taza de vino blanco seco
10 hojas de salvia fresca
6 tazas de caldo de verduras, caldo de pollo o de agua
100 gr. de pistaches pelados, tostados
1/2 taza de queso parmesano rallado
Sal
Pimienta negra recién molida

Preparación:

  1. Prender el horno a 180°C.
  2. Partir la calabaza a la mitad con la ayuda de un cuchillo filoso. Con una cuchara retirar las pepitas y la pulpa que está pegada a las pepitas. Cortar en trozos grandes la calabaza y acomodarlos en una charola para hornear. Rociar con el aceite de oliva, sazonar con sal y pimienta y hornear por una hora.
  3. Sacar del horno y dejar enfriar 10 minutos. Con una cuchara sacar la pulpa de los trozos de calabaza y reservarla en un tazón.
  4. Poner a hervir el caldo de verduras y una vez que hierva, bajar el fuego y mantenerlo caliente.
  5. En otra olla con el fondo grueso, derretir dos cucharadas de mantequilla y saltear la cebolla hasta que esté transparente.
  6. Agregar el arroz y cocinarlo por uno o dos minutos hasta que cada grano de arroz esté cubierto de mantequilla y se le vea un punto blanco en el centro.
  7. Añadir el vino blanco y dejar hervir hasta que casi se absorba completamente.
  8. Agregar la pulpa de la calabaza, la salvia picada y un cucharón del caldo. Con una cuchara de madera mover el arroz suavemente y de manera constante hasta que el caldo se haya absorbido. Agregar más caldo y seguir moviendo de nuevo hasta que se absorba. Repetir la operación hasta que el arroz esté al dente, es decir, que se sienta un poco firme al morder, pero sin que se pegue a los dientes. Sazonar con sal y pimienta.
  9. Picar los pistaches, no muy finos y añadir la mitad a la olla junto con el queso parmesano, la mantequilla restante y un poco más de caldo. Mezclar hasta que todo se integre y la mantequilla se derrita completamente.
  10. Pasar a un platón de servir y rociar con los pistaches restantes.